Dominancia

Al igual que con cualquier especie de mamífero, en los clanes de ratas existe una jerarquía, ya se trate de dos o diez ratas. Esta jerarquía tiene una rata dominante por encima de todas las demás, llamada alfa y los varios niveles por debajo de la posición dominante en función de las personalidades de las ratas, seguida de la beta, etc, hasta la última en la jerarquía, la más sumisa.

La jerarquía no es algo fijo a lo largo del tiempo en un clan establecido. Una rata puede retar a otra de grado superior en cualquier momento, por su posición privilegiada y surgir peleas. Esto puede suceder tanto en machos como en hembras, pues ambos sexos se rigen por este principio de jerarquía.

Cuando la lucha deriva de un cambio en la jerarquía, las dos ratas se zarandean y muerden, y muchas veces durante la pelea se ponen de pie sobre sus patas traseras enfrentadas, tocándose con las patas delanteras, como boxeadores. Se mantendrán así hasta que uno muerda al otro de nuevo y la lucha continúe, o uno se eche atrás y escape. Cuando uno de ellos decida retirarse del enfrentamiento el otro le dará caza, mordiendo el trasero de la rata que escapa hasta que la rata que huyó en primer lugar se marcha de la zona de pelea.


Las luchas tienden a ocurrir más cuando machos jóvenes y adultos conviven, ya que los jóvenes están creciendo y se dan cuenta de que ya superan en poderío físico a la anterior rata dominante, y ellos pueden optar a ese puesto privilegiado. La mayor parte de las veces, la rata de mayor edad pondrá al menor en su lugar con poco esfuerzo, pero en ocasiones las peleas pueden alargarse en el tiempo, dependiendo del carácter de las ratas que participen en los enfrentamientos.

También puede aparecer peleas cuando se introducen nuevas ratas en edad adulta. Es una parte natural de la vida de las ratas, y a menos que las ratas se estén hiriendo de gravedad, lo mejor es dejarles resolver sus diferencias. Una vez que uno se retire, la paz será restablecida, y si intentamos interceder durante estas disputas, nunca llegarán a un acuerdo y alargaremos esta situación innecesariamente.

Aunque puede haber algunas heridas a causa de las mordeduras, en poco tiempo se habrán cerrado y formarán una costra. Siempre que se conserve su jaula en un buen estado higiénico, no hay necesidad de tratar las heridas por mordedura ni arañazos. Si las heridas son graves, entonces debemos reintroducir a los animales poco a poco, habiendo cubierto sus necesidades de atención veterinaria previamente.

Desde el primer día en casa, debemos observar estas muestras de dominancia y aplicarlas a nuestras mascotas cuando interactuemos con ellas, independientemente de su edad, volteándolas sobre su espalda y manteniéndolas en esta posición aun cuando intenten zafarse de la sumisión. No debemos ceder si la rata se revuelve, pues eso nos haría bajar escalafones en la jerarquía y podría interpretarlo como una muestra de debilidad y una oportinidad para ascender en nuestro lugar, acarreando un comportamiento difícil de neutralizar después.

Comenzaremos con sesiones más cortas y podremos ir alargándolas a medida que el animal crezca. Es muy probable que llegados a cierto punto, se someta por sí mismo, asumiendo nuestro papel dominante. Esta actividad nos facilitará la tarea de manipulación de nuestras pequeñas mascotas, tanto en el día a día como en el caso de precisar atención veterinaria o medicación llegado el momento, y además disminuirá la agresividad por dominancia entre los miembros de clanes ya establecidos.