Heno, ¿por qué no es necesario para las ratas?

El heno es el tallo y planta completa de gramíneas y/o leguminosas, que se corta aún verde, se seca y se utiliza como alimento para los animales herbívoros. El heno puede ser también de flores o estar mezclado con otras plantas, como el ballico (Lolium sp.) o tréboles. También es muy habitual encontrar heno de avena, cebada o trigo, así como de alfalfa, el más alto en calcio de todos.

Es relativamente sencillo encontrar heno, sobre todo en tiendas de animales o almacenes para piensos, y no es especialmente costoso. La popularidad de otros animales domésticos herbívoros, como conejos, cobayas o chinchillas, entre otros, genera confusión en muchas ocasiones respecto a si las ratas consumen también este tipo de alimento o si es bueno o necesario para ellas.

Sin embargo, nada más alejado de la realidad, ya que el heno es un alimento totalmente vegetal y muy alto en fibra, por lo que solamente los animales estrictamente herbívoros pueden digerirlo correctamente. Así, las ratas, al ser omnívoras, no son capaces de sintetizar las enzimas dedicadas a romper las paredes celulares vegetales, y por tanto no serán capaces de obtener los nutrientes que este alimento proporciona a estos otros animales.

De este modo, vemos que el heno no proporciona ningún efecto positivo para las ratas, y además puede generar muchos negativos. El polvo del heno no tiene por qué ser solamente partículas de pequeño tamaño, por fragmentación durante el proceso de fabricación, empaquetamiento y traslado, sino que pueden ser esporas de moho. Tanto estas pequeñas partículas como las esporas penetran en los pulmones de las ratas, ya delicados de por sí, y pueden generar trastornos respiratorios a corto, medio o largo plazo, algunos irreversibles.

Además, ni siquiera podríamos utilizarlo como material de nido o sustrato, ya que puede provocar irritación en la piel de las ratas, y además no absorbe correctamente, sino que solamente desplaza la humedad hacia el fondo de la superficie o la jaula, no permitiendo que ésta se disipe y generando mohos y putrefacción del propio heno.

Puedes utilizar telas que no se deshilachen con facilidad, frescas en verano y cálidas en invierno, como material de nido y alguno de los lechos adecuados que te proponemos en esta sección.